Mitos y Leyendas; LA ATLANTIDA
Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que refiere acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos.
Una leyenda es una narración oral o escrita, en prosa o verso, de apariencia más o menos histórica, con una mayor o menor proporción de elementos imaginativos.
TROYA; ¿Historia - Leyenda?
Homero, el más grande poeta de todos los tiempos, recopiló hacia el siglo VIII a.C. los relatos de una tradición oral que cantaba las gestas de una guerra que enfrentó a la ciudad de Troya con una coalición de estados griegos. Una guerra que había ocurrido cinco siglos antes y que fue la última gesta de una civilización poderosa cuyo rastro desaparecería de la Historia poco después hasta que hace poco más de un siglo fue vuelto a encontrar. Así, durante casi 3.000 años, de aquella fabulosa civilización que destruyó Troya sólo quedó la leyenda transmitida por Homero en sus obras La Ilíada y La Odisea, por lo que la guerra, e incluso la propia existencia de Troya fue tomada como una leyenda irreal, una "fantasía de Homero".

Una fantasía que contaba como una gran coalición de estados griegos, encabezados por Agamenón, rey de la poderosa Micenas que da nombre a toda la Cultura Micénica, emprendieron una expedición para conquistar Troya, la poderosa y rica ciudad que guardaba el paso de los Dardanelos en la actual costa turca. La guerra duró 10 años y al final Troya fue conquistada, saqueada y destruida por estos reyes micénicos a los que Homero llama "aqueos". Homero describió Troya y describió a sus enemigos micénicos con toda precisión. El fin de Troya y el fin del mundo micénico poco después enterraron a estas fabulosas civilizaciones bajo toneladas de tierra y olvido.

En 1870 un comerciante alemán que creía en ciegamente en Homero invirtió parte de su cuantiosa fortuna en demostrar que la guerra de Troya no era la fantasía de un poeta. Tras muchos esfuerzos, Heinrich Schliemann había pasado de ser un dependiente de almacén a ser un rico comerciante que hablaba ocho idiomas y se sabía la Ilíada de memoria. Durante toda su vida soñó con demostrar que el poema de Homero estaba inspirado en un hecho real y ahora, por fin, había logrado el dinero suficiente y el tiempo libre que necesitaba para viajar a Turquía. Allí exploró la costa de los dardanelos con la Ilíada en la mano, siguiendo fielmente las indicaciones que dio Homero sobre el emplazamiento de la ciudad y dedujo que ésta sólo podía hallarse en la colina de Hissarlik. Schliemann compró dicha colina y comenzó a excavar.

La gente se reía de él. Sobre todo los "arqueólogos de verdad", esos sesudos señores tan académicos que despreciaban a aquel rico comerciante arribista ¡que se creía que Troya había existido!. Y continuaron riéndose hasta que de las risas pasaron a la estupefacción al contemplar como aquel tendero alemán había conseguido cambiar el curso del estudio de la Historia descubriendo y desenterrando las imponentes ruinas de Troya. Después viajó a Grecia donde desenterró Micenas, Tirinto y otros lugares considerados hasta entonces "fantasías de Homero", y sólo su muerte en 1890 le impidió descubrir y desenterrar Cnossos en Creta. Con lo que también hubiera rescatado del olvido a la Civilización Minoica. ¡No estaba mal para un tendero!

El "tendero metido a arqueólogo" había puesto patas arriba la Historia de la Humanidad. Homero había cantado un hecho histórico. Cuando estudié en la facultad de Historia aún había ciertos profesores de Antigua y Arqueología que se jactaban de que "A pesar de sus descubrimientos Schliemann no tenía los conocimientos adecuados porque no era universitario". Cierto es que cometió errores al datar las fechas, pero ¿quién puede aún dudar de la gigantesca aportación de este hombre al conocimiento de la Historia? Gracias a él conocemos Troya, el Mundo Micénico y el Mundo Minoico, las verdaderas raíces de nuestra cultura europea. Mucho es lo que todos le debemos a este tendero alemán, a este bendito iluminado que nos ha hecho un regalo tan inmensamente maravilloso. Gracias a sus indicaciones, sir Arthur Evans pudo completar el maravilloso cuadro descubriendo y desenterrando el palacio de Cnossos en Creta, con lo que salió a la luz, ¡tras 5.000 años! la fascinante Civilización Minoica, que junto a la Micénica conforman las primeras civilizaciones europeas. ...





Fuente: www.historialago.com/
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