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Un accidente cerebrovascular o stroke es una enfermedad invalidante que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Se produce por un daño en las arterias del cerebro, ya sea por una obstrucción al flujo sanguíineo (por trombosis del vaso o embolia desde otra estructura vascular) o bien por ruptura de la arteria (hemorragia), afectando áreas del cerebro que son vitales para nuestra actividad cotidiana como el habla, el movimiento, la vida de relación y el trabajo.
Puede presentarse de diversas formas y afectar a personas de cualquier edad. A veces un síntoma puede estar enmascarado y hacer pensar que sólo se trata de un dolor muscular, ya sea por el adormecimiento de un brazo, de una mano o de una pierna. A veces este miembro no responde con el movimiento apropiado.
Otras veces se puede presentar con dificultad en el habla o confundiendo palabras.
Estos síntomas pueden revertirse rápidamente y pasar inadvertidos. Ante estos síntomas debe inmediatamente consultarse al médico porque se pudo haber tenido un ataque cerebral.

El ataque cerebral puede resultar en las siguientes discapacidades:

- Pérdida del habla, de la escritura, de la capacidad de vestirse, de bañarse, de comer

- Pérdida de la capacidad de continencia, de la capacidad de comprensión.

- Pérdida del movimiento y otras.

Hay enfermedades que tienen una estrecha relación con el ataque cerebral y son las llamadas enfermedades de riesgo. Así, aparecen la hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, stress, tabaquismo, colesterol elevado y enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, fibrilación auricular, estenosis mitral, entre otras).

Caminar y hacer ejercicio físico.

Un estudio efectuado en Japón entre 1988 y 1990 reveló que caminar más de una hora por día reduce la mortalidad por eventos cardíacos o cerebrovasculares entre 17 y 33% respecto de quienes lo hacían sólo media hora.También, la caminata redujo de forma significativa los accidentes cerebrovascular isquémicos y para la mortalidad cardiovascular total.
La actividad deportiva que ocupaba más de 5 horas semanales logró reducir la mortalidad cardiovascular total y la de origen coronario.
Éste y otros estudios demuestran una vez más que la práctica regular de la actividad física en el adulto previene las enfermedades cardiovasculares y ayuda eficazmente, cuando están presentes, a disminuir la cantidad de medicamentos usados.

Consumir más frutas y verduras.

Los resultados de diversos estudios epidemiológicos (analizados con una técnica estadística denominada meta-análisis) demuestran que aquellos individuos que ingieren diariamente más de 5 porciones de frutas y verduras pueden reducir significativamente el riesgo de un accidente vascular cerebral, tanto isquémico (por oclusión de un vaso) como hemorrágico (por ruptura de una arteria cerebral).

El efecto se observó tanto en hombres como en mujeres, y significa una reducción del orden de un 5% hasta 29% en la frecuencia de eventos cerebrales, en una poblacion que reunió 257 551 pacientes en nueve estudios independientes.

A medida que la dieta incorpora más frutas y vegetales, menor incidencia de eventos. Las frutas y verduras son ricas en muchos nutrientes favorables para la salud, como antioxidantes, fibra dietaria, Vitamina C, folatos, potasio y proteínas vegetales, cuya combinación probablemente posea mayores beneficios para la salud que los mismos componentes aislados.

Para llevar una vida saludable:
- Controle su presión arterial.
- No fume.
- Conozca su valor de colesterol.
- Realice ejercicios físicos periódicamente (Ejemplo: 4 ó 5 horas de caminatas semanales).
- Evite las comidas con alto contenido de grasas. Para iniciar una práctica deportiva de mayor intensidad, le recomendamos:
- No fumar ni 3 horas antes ni 3 horas después de la competencia.
- No hacer ejercicios luego de una ingesta.
- Hidratarse antes, durante y después de la actividad realizada.
- Efectuar un calentamiento previo al ejercicio.
- Realizar una "vuelta al frío" luego de la práctica deportiva.
- Evitar realizar deportes ante enfermedades agudas o estados febriles.

Fuente: Proyecto-salud.com.ar